… Sandra, como siempre, tenía que pasar a recogerme y, juntas, ir las dos a recoger a Leo. Cagada Nº1: me percato de que debía haberme llevado el regalo y la tarjeta cuando fuimos a comprar para que Ana y Pilar lo hubiesen dejado con los demás tiestos en casa de la tía de Ana. Así, no tendría que ir cargada con tremenda bolsa “sospechosa” para sólo ver una peli que además no iba a llevar yo…
Nervios… Más nervios… piensa… Sandra está a punto de llegar y tienes que deshacerte de la bolsa…
Solución que se me ocurre:
- Bueno, como tenemos que ir a recoger a Leo, le digo a Sandra si me pregunta que lo que llevo aquí es una chaqueta o algo que Leo se dejó en casa. Bien todo arreglado. No es curiosa, no mirará en la bolsa.
Biiiiiip (pretende ser el portero automático, echadle imaginación).
Ea, justo a tiempo, Sandra ya está aquí y hemos solucionado lo de la bolsa. Descuelgo el portero y ahí estaba la Cagada Nº2:
- ¿Quién?
- Abre, soy… ¡¡Leo!!
Bajo la escalera como alma que lleva el diablo:
- ¿¿Qué demonios haces aquí?? ¡¡Te recogíamos nosotras!!
- Sí pero al final, como he acabado pronto, me he pasado a recogerte.
- ¡Genial!, no me recoges casi nunca y justo hoy te da por venir a recogerme.
- ¿Y eso? ¿Qué pasa?
Le explico a Leo lo del regalo y mi “plan”. De hecho, el que Leo hubiese pasado antes por casa no tenía por qué alterar el plan en demasía. Aún le podía decir a Sandra que se había dejado algo en casa y venía a recogerlo. Peeero como yo soy así y cuando me pongo nerviosa o me rompen los esquemas mis neuronas empiezan a patinar, pues… No se me ocurre otra que decirle a Leo que coja la bolsa y se adelante él. Opción que segundos después yo misma descarto porque Sandra estaría a punto de llegar e iba a ser muy ridículo ir nosotras detrás y, a escasos metros delante, Leo con la bolsa… No, no era buena idea, no le iba a dar tiempo de perderse de vista antes de que llegase Sandra… Y estando en esas los dos en la escalera, se nos cuela Sandra (que siempre llega tarde, pero claro nosotros dos ya llevábamos un rato allí de palique…)
- ¡Hola! ¿nos vamos?
- ¡Hola!
- ¡Hola Sandra!, espera que tengo que subir a por “algo”…Y mientras subía las escaleras iba pensando en cómo camuflar aquello…
Solución que se me ocurre: Decido echar dentro de la bolsa un foulard o fular (como queráis) y tapar con él el paquete de regalo y, si pregunta, le digo que es algo de ropa que me ha pedido prestada Ana para un compromiso al que tiene que asistir. Ea, pues ya está.
Sí, preguntó. Y encima, miró la bolsa como la que no quiere la cosa (así como de soslayo) ante mi excusa… Al menos, no dijo nada.
Salimos (¿victoriosos?) del primer aprieto y nos vamos los tres a recoger a Rubén. Saludos varios. Nos disponemos a bajar la calle cuando creo ver a lo lejos a Ana y Pilar. Bah, no pueden ser ellas. Iban a llegar antes… Me hago la sueca y opto por creer que es producto de mi imaginación.
Después descubrí que NO era producto de mi imaginación, pero no adelantemos acontecimientos…
Continuará...
By Yo