Nosotras mismas y el mundo

domingo, enero 27, 2008

Casa con dos puertas...


Mi vida es una casa con dos puertas. Sí, eso mismo. Eso mismo pensaba esta mañana en la cama.

La puerta de entrada es pesada, muy, muy pesada. Tiene un pestillo bien grande por dentro y las visagras... las visagras están oxidadas. Pocas personas consiguen acceder. Cuesta abrirla. Se atasca. Hasta a mí misma me cuesta y eso que soy dueña y señora de la llave.


Aún así la puerta no es infranqueable. Se puede pasar. Sólo hace falta tener ganas de empujar una puerta pesada o de echarle paciencia y ser lo suficientemente perseverante como para que, a base de pequeños empujoncitos, la puerta acabe cediendo. ¿He dicho sólo?. No, sólo no. No olvidemos que la puerta tiene pestillo por dentro. En última instancia, sólo yo puedo abrir la puerta desde dentro. Sólo yo decido quién puede entrar y quién no. En realidad no es difícil.

Los "nuevos" rara vez se toman la molestia de intentar abrir una puerta que de entrada es pesada y de difícil acceso. Qué más da quién viva dentro habiendo tantas casas en el mercado. Y, así, pasan de largo hasta el siguiente portal. Por el contrario, los que ponen de su parte y muestran interés por conocer a la persona que vive tras la puerta nunca se quedan fuera. Poco a poco, con su cariño y constancia consiguen reblandecer las visagras y ganarse mi confianza. Y, entre todos, hemos abierto el pestillo y tirado de la puerta hasta abrirla.

Me encanta tener la casa llena de gente. Me siento feliz. Me desvivo con los inquilinos que han decidido apostar por esa puerta cerrada. Después de todo, se lo han ganado. Te han valorado lo suficiente como para no pasar de largo, te has sentido apreciada y hasta querida. Te sientes cómoda y relajada con ellos. Abrir las puertas de tu vida a los demás es bonito después de todo. Además, después de lo que les ha costado entrar... no se van a ir... ¿o sí?.

Pues sí, como ya decía al principio, mi casa tiene dos puertas. Además de la pesada puerta principal tiene otra en el extremo opuesto. La puerta de atrás. La puerta de atrás, a diferencia de la primera es liviana y siempre está abierta. De manera que todo el que quiera salir puede salir cuando le apetezca, sin obstáculos, sin resistencias. Me gusta que la gente que entra se quede en mi casa conmigo para siempre, pero eso es algo que sólo ellos pueden decidir. Mi casa ha de ser un lugar cómodo y confortable para los que han decidido quedarse en ella, pero nunca una cárcel. Nadie ha de sentirse preso en mi casa. Nadie ha de quedarse sin estar convencido de ello.

Últimamente tengo la sensación de que mi casa es un lugar de paso. Entran, se quedan un tiempo, acomodan sus cosas por las habitaciones y justo cuando menos te lo esperas abandonan la casa por la puerta de atrás. Sin decir nada, agachando la cabeza y cerrando la puerta sin hacer ruido. Olvidando que un día les alojaste en tu corazón. Y tú, toda feliz llegas a casa como un día cualquiera. Metes tu llave, empujas la puerta con todas tus ganas y corres a contarle qué tal te ha ido el día. Sí, en singular. Porque de todos los inquilinos que moran en tu casa, hay algunos a los que quieres de forma distinta. Ni más, ni menos; ni mejor, ni peor. Sólo distinta. Pero abres la puerta y no lo ves en el salón. Lo buscas con la mirada por las demás habitaciones de la casa pero no lo encuentras y ya sólo te queda subir y buscarle en la que era su habitación. Pero ya subes despacio, algo te dice que no va a estar tampoco ahí. Encuentras la puerta entreabierta y la empujas casi sin ganas para comprobar que efectivamente no está. Que se ha ido. Y comienzas a bajar las escaleras despacio pensando en cuándo se fue y, sobre todo, por qué se fue. Dejó tu casa patas arriba. Llena de recuerdos suyos por todas y cada una de las habitaciones... Pero la casa sigue estando llena de gente. Por suerte, tus amig@s y tu familia siguen estando dentro y te ayudan a hacer limpieza y a recolocar todo en su sitio. Pero a ti la casa se te antoja vacía... Y la historia se repite una y otra vez...

Y no deja de ser extraño porque pese a que eres perfectamente consciente de la existencia de la puerta trasera, en el fondo, siempre albergas la esperanza de que nadie la cruce. Y siempre te pilla de sorpresa cuando descubres que alguien ha girado el pomo y se ha ido. Lo bueno es que por cada persona que sale, más hueco queda en la casa para otra gente que quizás quieran ser mis nuevos compañeros de piso. Lo malo, que con cada portazo de la puerta trasera, engorda el grosor de la puerta delantera. Y mis nuevos inquilinos cada vez lo tendrán más difícil para entrar.









Volver a entrar no es imposible. Pero volver a cruzar el umbral de la entrada principal no será fácil. Ni para el que quiera entrar, ni para mí.

14 Comentarios:

  • El 28 enero, 2008 10:14, Blogger Lucía nos contaba…

    Qué bonita metáfora ...

    Qué maleducados irse por la puerta de atrás sin avisar, al menos podían dejar una nota o algo.

     
  • El 28 enero, 2008 13:29, Blogger Juan Rodríguez Millán nos contaba…

    Según leía lo que has escrito, la sensación crecía dentro de mi cabeza: ¿seguro que tú y yo no hemos hablado nunca en persona?

    No te puedes ni imaginar cuán identificado me he sentido con este texto... y cuán injusto me parece que la gente se marche con tanta facilidad y olvidando tantas cosas...

     
  • El 28 enero, 2008 16:46, Blogger Etiam nos contaba…

    Cuando he leído el texto me he sentido totalmente identificada, tanto como si yo fuera la casa como cuando he conocido a alguien,sé lo que cuesta ganarse su confianza y qeu se abra y por eso valoro mucho lo conseguido, lo conocido hasta entonces y me da mucha rabia que alguien coja la puerta trasera con alegría o ver que llega un momento en el que he de coger yo misma esa puertecita.
    Aunque suene a peloteo, tanto Butterfly ( la blondie xD) y yo tenemos curiosidad por saber cómo son las casitas llamadas Yo, K y Cristi :D
    Besiños y besetes

     
  • El 28 enero, 2008 22:54, Blogger Aneralia nos contaba…

    Pues que sepas que yo estoy de paso, porque me quedan dos primaveras... seguro que a la próxima espicho.. pero weno si me preparas una camita yo intentaré no pegarte los virus, tojú tojú... snifff.. si es que lo que se hace por una hermana...

     
  • El 28 enero, 2008 23:27, Blogger Milady nos contaba…

    Por lo que leo en los comments y por lo que yo siento no eres la única que se siente así. Yo también tengo esa sensación cada vez hay más gente que se va, pero aquellos que se quedan merecen cada vez más la pena, porque además llevan mucho tiempo en la casa y ya se han hecho a ella.Hay que ver el lado positivo de esta situación. Gracias por compartir en alto tus sentimientos, me ayuda algo saber que a la gente le pasa lo mismo. Besitos

     
  • El 28 enero, 2008 23:33, Blogger Gato Negro nos contaba…

    Me ha encantado la metáfora, de verdad, es preciosa. Pero dejadme que cuente la situación inversa...

    Conozco gente así, de la que poco a poco te cuesta entrar y cuando lo consigues, todo es maravilloso y genial; pero tambien he conocido casos (esto de ser tan mayor es lo que tiene) en los que una vez abierta "La Puerta" descubres que dentro no se está comodo y que no hay nada por lo que merezca la pena quedarse.

    Supongo que eso no me ha pasado solo a mi y por eso la gente es tan reacia a "abrir puertas cerradas" y aqui es donde pienso yo, siguiendo con la metáfora ¿No sería posible que aunque la puerta esté cerrada hubiera una ventana que se abriese para poder asomarse para mirar dentro, aunque sea un poquito y ver que hay?

    Esto de la ventana creo que no me ha quedado muy bien...

    En fin, que experiencias todos tenemos y, a veces, las cosas no tienen porqué hacerse por el camino más duro.

    Y han pasado años, pero siempre recordaré aquella "Puerta" con un sabor agridulce en los labios, más agrio que dulce...

     
  • El 29 enero, 2008 13:29, Anonymous Cristi nos contaba…

    Yo tengo las puertas al contrario...o va a ser que tengo dos puertas que abren pa los dos laos????jeje.
    Ahora un poquito en serio y pensando el post, mis puertas la verdad es que han pasado por muchas etapas. Al principio las tenía cerradas las dos a cal y canto, más o menos como las de YO. No me fiaba de ningún vecino o individuo que llamaba (nunca se sabe si puede ser publicidad, que en la mayoría de los casos suele suceder). Pero con el tiempo opté por cambiar la pesada y grande.Y puse las dos puertas correderas, aunque una de ellas tiene mirilla y cerradura. Sobre todo la puerta de entrada la puse más amplia y grande para hacerla aún más sencillo. Pero bueno a lo que iba, que total a quien quiera entrar le da igual como sean las puertas, y el tamaño, grosor y dificultad de la misma. Quien quiera entrar a "robar" roba roba y punto. Para el "ladrón" lo de menos es la puerta. Si le interesa lo que hay dentro ten por seguro que entrará.
    Bueno ya está que si no m lio a comentar y al final no dejo na claro.
    Besitos YO ;) Por cierto que en mi blog tienes una frase dedicada a las puertas jijiji

     
  • El 29 enero, 2008 14:42, Anonymous Anónimo nos contaba…

    Veo que no he sido el único que se ha sentido identificado con tu post.Me ha encantado la verdad.Lo has explicado de una manera simplemente perfecta.
    Y me alegra ver que no soy el único que tiene una puerta con doble cerrojo! a veces nos tachan de bordes,y otras cosas peores,simplemente por no tener esa puerta siempre abierta.

     
  • El 29 enero, 2008 20:03, Blogger Yo nos contaba…

    Lucía: A buen entendedor pocas palabras bastan, dicen. La nota no es necesaria. La realidad es la misma. Pero con la nota, te queda "el consuelo" de pensar que, por poco que le importaras, al menos le importaste lo suficiente como para que se tomara la molestia de escribirla... Y sabes que, en el fondo, ha hecho lo que debía hacer. Que ha sido correcto y cordial y que siempre os podéis seguir llevando bien.

    Juan: Pues... no me acuerdo bien... pero creo recordar que eras de Madrid... y considerando que sólo he estado en Madrid una tarde de hace... ni me acuerdo de los años... la probabilidad de que tú y yo hayamos cruzado palabra en persona es muy muy improbable, por no decir imposible ;). Y siento que te hayas sentido identificado, duele sentirse así.

    Eti: Otra que tal baila ¿no?. Ayyss...

    Pues ya me contaréis. Porque creo que ya habéis cruzado el umbral ¿no? ;)

    Ane: ¡Qué diceeees! Si te vas que sea pa pasar a mejor vida no pa espicharla. Claro que, ahora que caigo, cuando uno la espicha se dice que ha pasado a mejor vida... Pero vamos que no, quiero decir que si te vas que sea porque creas que vas a estar mejor en otra casa, no pa morirte. ¡¡¡Y NO ME DIGAS MÁS BURRADAS HOMBREYÁ!!!. Vamos que de ser así iba yo a ponerle un cerrojazo a la puerta de atrás que no veas... TONTA :P

    Milady: Pues es curioso, porque no pensé que a tanta gente le pudiera pasar igual. De alguna forma, saber que hay más personas que alguna vez han tenido la misma sensación me hace sentir que hay gente que me entiende... No sé... es difícil de explicar...

    Gato: Claro que puedes mirar por la ventana. Lo malo de las ventanas es que no te dejan ver toda la casa. Sólo te muestran la visión parcial de alguna de las habitaciones de la misma ;)

    Cuando entras en la casa, te acomodas y la recorres de arriba a abajo llegas a conocer cada uno de sus rincones. Si buscas los cubiertos, sabrás dónde queda la cocina y en qué cajón se encuentran. Podrá gustarte más o menos que estén ahí. Tal vez se podrían poner en otro. Pero oye, igual hasta da lo mismo que los cubiertos estén en el segundo o en el tercer cajón ¡si tienes un cuarto chulísimo! ¿qué más da dónde estén los cubiertos?... Pero todo eso no lo puedes saber si te quedas en la ventana.

    Siempre puedes asomarte y si te gusta entrar, o viceversa. Pero las apariencias engañan, y por la ventana puedes encontrarte con un salón muy acogedor y una vez dentro descubrir que el dormitorio no te gusta, o al revés ;)

    Cristi: Ya me imaginaba yo que tus puertas estaban bien engrasadas ;). Y sí, el que quiera entrar entrará con independencia del grosor de la puerta. Me has recordao a la Experta en Cremas: "El que tiene interés..." jeje.

    Anónimo: Gracias :). Bienvenido. Es raro, pero cuando te sientas a escribir sobre cualquier chorrada cuesta, en cambio cuando te sientas porque tienes necesidad de escribir y escribes tal y como sientes todo fluye. ¿Será que el corazón escribe mejor que la cabeza?

    Que te cueste abrirte a los demás no es sinónimo de ser un borde. También hay bordes la mar de abiertos ;)

     
  • El 29 enero, 2008 21:06, Blogger Etiam nos contaba…

    Hombre, el sofá es muy cómodo y las tortitas con natas que nos ha puesto la dueña por delante están de escándalo xD ;)

     
  • El 29 enero, 2008 21:28, Blogger Yo nos contaba…

    Eti: Es que las tortitas... deja que pruebes el pollo al vapor de K, el pollo ahumado de la Experta o los macarrones carbonara especialidad de K y una servidora... Entonces sí que querrás salir por la puerta, pero escopetada... jajajajaja ;)

     
  • El 31 enero, 2008 15:15, Blogger Manenes nos contaba…

    Me ha gustado tanto esta casa con dos puertas que he recomendado en mi blog su visita.

    Has acertado de pleno, yo también me he sentido muy identificada.

    B7s

     
  • El 05 febrero, 2008 21:15, Blogger Milongas nos contaba…

    Vengo del blog de Manenes que te recomendó encarecidamente, y tengo que decirte que lo hizo acertadamente, pues creo que yo también tengo esas dos puertas, aunque tengo que confesarte que dejar abierta la puerta trasera, me costó demasiado.
    Un Abrazo!

     
  • El 11 febrero, 2008 20:56, Blogger Salitre nos contaba…

    Te leo y me leo, te releo y me vuelvo a ver a mi misma en cada palabra que escribes, que sientes.
    Buenísima metáfora, perfecta, precisa...
    Hay que evitar ponerle candados a nuestra alma, aunque nos den unos cuantos portazos en nuestra cara... Es mejor que salgan de casa a tenerlos dentro desorganizandola y haciendo de nuestro día a día un caos. Nosotras nos merecemos lo mejor, que nos decoren la casa y la pinten de mil colores...

    Besitos de llaves!!

     

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